Resinas para impresión 3D
Las resinas para impresión 3D son materiales líquidos que la impresora cura con luz ultravioleta en capas finas. Aquí encontrarás resinas estándar para modelos con mucho detalle, tenaces con propiedades cercanas al ABS, flexibles, lavables con agua y calcinables. Elige según la longitud de onda de tu impresora, las propiedades que buscas y el color.
Resinas para impresión 3D
Mientras una impresora de filamento funde el plástico, la de resina lo cura con luz: la pantalla proyecta la capa en la cubeta con el líquido y este solidifica en las zonas iluminadas. El resultado son modelos lisos con detalles que el filamento no puede reproducir, y por eso la resina sirve para figuras, miniaturas, modelos de joyería y prototipos precisos.
Las resinas estándar son las más baratas y dibujan el detalle más fino, aunque las piezas acabadas quedan bastante frágiles. Las variantes tenaces y tipo ABS soportan más esfuerzo mecánico, así que valen para piezas que se atornillan o se doblan. Las resinas flexibles y las lavables con agua resuelven dos cosas distintas: las primeras la flexibilidad, las segundas la comodidad, porque enjuagas la pieza con agua en lugar de alcohol isopropílico. Un grupo aparte son las resinas calcinables, que al quemarse desaparecen sin residuo y sirven para fundir metal.
Antes de comprar comprueba con qué longitud de onda trabaja tu impresora: lo habitual son 405 nm, pero hay otras, y una resina mal elegida no cura bien. Fíjate también en la viscosidad, en los tiempos de exposición recomendados y en la contracción, que influye en la precisión dimensional.
La resina líquida irrita la piel y los ojos, así que trabaja con guantes de nitrilo, en una sala bien ventilada, y evita las salpicaduras. Después de imprimir, las piezas se lavan en alcohol isopropílico o en agua y luego se curan con luz ultravioleta: solo entonces su superficie es estable. Guarda el bote cerrado, a oscuras y fuera del alcance de niños y mascotas; no viertas los restos ni el baño de lavado por el desagüe, deséchalos según las indicaciones del fabricante y las normas locales. Guíate siempre por la ficha de datos de seguridad del producto.