Bombillas para coche
Una iluminación fiable es la base de una conducción segura de noche, con lluvia y con niebla. Las bombillas para coche garantizan el funcionamiento de los faros, antinieblas, intermitentes, luces de freno y de posición, la luz de matrícula y la iluminación interior. Hay versiones halógenas, de xenón y LED con los casquillos más habituales para turismos y vehículos industriales. Una bombilla bien elegida ilumina donde debe y no deslumbra a los conductores que vienen de frente. En la mayoría de los coches, el cambio se puede hacer sin pasar por el taller.
Bombillas para coche
Lo decisivo al elegir es el tipo de casquillo, es decir, denominaciones como H1, H4, H7, H11, W5W, P21W o PY21W. Cada casquillo tiene una forma y un sistema de sujeción distintos, por lo que una bombilla de otro tipo no encaja en el faro. El tipo correcto figura en el manual del vehículo, en un catálogo en línea según el modelo o en la propia bombilla original. También importa la tensión: los turismos tienen una instalación de 12 V y los camiones y autobuses, de 24 V.
En el casquillo o en la ampolla se indican también la potencia en vatios y la marca de homologación E con el número del país, que confirma que la bombilla está aprobada para circular por vías públicas. Las bombillas ámbar para intermitentes se reconocen por la letra Y en su denominación, por ejemplo PY21W. Las bombillas de doble filamento, como la H4 o la P21/5W, cumplen dos funciones a la vez, por ejemplo luz de cruce y de carretera o luz de posición y de freno.
Las bombillas halógenas son las más extendidas y económicas. Además de los modelos estándar, existen versiones de mayor luminosidad, que alargan el alcance del haz y ayudan a detectar antes los obstáculos, y versiones de larga duración, apreciadas por quienes circulan a menudo con las luces encendidas. Las lámparas de xenón, como la D1S, D2S o D3S, se utilizan en vehículos que vienen de fábrica con faros y balasto diseñados para ellas.
Las bombillas LED consumen poco, se encienden al instante y duran mucho. Son ideales sobre todo para el interior, la luz de matrícula y las luces de posición. Para usarlas en los faros principales en vías públicas, deben estar homologadas para el vehículo en cuestión. En algunos coches, por su menor consumo de corriente, una bombilla LED puede activar un aviso de fallo de iluminación, algo que resuelven las versiones CANbus.
Se recomienda cambiar las bombillas de los faros por parejas, ya que la otra suele estar también al final de su vida útil y así ambos lados iluminan por igual. No toque la ampolla de una bombilla halógena con los dedos, porque la grasa de la piel acorta su duración. Tras el cambio, conviene revisar el reglaje de los faros. Es recomendable llevar siempre en el coche un juego de bombillas de repuesto.