Gafas de esquí y snowboard
Proteger los ojos del viento, la nieve, la radiación UV y el deslumbramiento de la superficie blanca forma parte del equipo básico para la pista. Las gafas de esquí y snowboard se diferencian por la forma de la lente, el color y la categoría de filtro, así como por el tamaño de la montura. Hay modelos con lente cilíndrica y esférica, gafas con cambio magnético de lente, variantes fotocromáticas y gafas OTG diseñadas para llevarse sobre gafas graduadas. Se completan con tallas infantiles y lentes de repuesto para distintas condiciones de luz.
Gafas de esquí y snowboard
En la montaña la luz es mucho más intensa que en la ciudad, ya que la nieve refleja una gran parte de la radiación solar. Por eso, unas buenas gafas de esquí y snowboard no solo protegen del viento y de la nieve, sino también de la radiación UV y de la fatiga ocular. Además, mejoran la lectura del terreno, de modo que es más fácil distinguir irregularidades, placas de hielo o bañeras.
La diferencia principal está en la forma de la lente. Las gafas cilíndricas tienen una lente curvada solo en horizontal, suelen ser más económicas y tienen un aspecto clásico. Las gafas esféricas están curvadas en horizontal y en vertical, ofrecen un campo de visión más amplio y distorsionan menos la imagen. Cada vez son más populares los modelos con sujeción magnética de la lente, que permite cambiarla en pocos segundos incluso con guantes.
Un papel importante lo desempeña la categoría de filtro, indicada de S0 a S4. Las categorías más bajas dejan pasar más luz y son adecuadas para niebla, nevadas o esquí nocturno; las categorías S2 y S3 corresponden a días soleados habituales y la S4 está pensada para condiciones de luz extrema, por ejemplo en un glaciar. También influye el color de la lente: los tonos amarillos, naranjas y rosados realzan el relieve del terreno con poca visibilidad, mientras que las lentes oscuras y espejadas reducen el deslumbramiento a pleno sol. Una solución universal son las lentes fotocromáticas, que se adaptan por sí solas a la intensidad de la luz. Contra el empañamiento ayudan la doble lente, el tratamiento antivaho y una ventilación suficiente de la montura.
Al elegir, conviene comprobar que las gafas se ajusten bien a la cara y que no quede un hueco entre la montura y el casco. La cinta elástica debe tener longitud regulable y una capa de silicona que evite que se deslice del casco. Para quienes usan gafas graduadas están pensados los modelos OTG, con montura amplia y hendiduras para las varillas. Las gafas infantiles tienen una montura más pequeña que encaja mejor en los cascos para niños. Un complemento práctico es la funda blanda, que protege la lente de los arañazos durante el transporte.