Cascos de trabajo y de protección
Los cascos de trabajo y de protección cuidan la cabeza en la obra, el taller, el jardín o el bosque. Hay cascos de obra clásicos de ABS, modelos ligeros ventilados, cascos forestales con pantalla de malla y orejeras, cascos de ala ancha contra el sol y gorras antigolpes.
Cascos de trabajo y de protección
Para la obra están los cascos de construcción de ABS, con contorno ajustable por rueda de 53–63 cm, válidos para la mayoría de adultos. Las aberturas evacuan el calor y los reflectantes mejoran la visibilidad al anochecer. El más ligero pesa 375 g; otro combina ABS con espuma EPS, forro extraíble y barboquejo.
Para motosierra o desbrozadora hay cascos forestales 3 en 1 con pantalla abatible de malla metálica y orejeras que atenúan el ruido del motor. La pantalla y las orejeras se desmontan, y el arnés de seis puntos reparte la presión por toda la cabeza. El casco de ala ancha da sombra a la cara y la nuca. La gorra antigolpes con banda antisudor de espuma protege de los golpes contra obstáculos, pero no de la caída de objetos, y no sustituye al casco de obra.
Conviene colocar el casco recto y apretar la rueda para que no se deslice al inclinarse. Tras un golpe fuerte conviene cambiarlo aunque no se vean grietas, y si la empresa exige certificación, comprobar en cada modelo la norma EN 397.