Casetas y refugios para gatos
Los gatos que pasan mucho tiempo fuera agradecen un refugio seco y cálido frente a la lluvia, el viento y las heladas. Hay casetas de madera, refugios aislados, casitas impermeables de plástico o nailon y casetas con dos entradas.
Casetas y refugios para gatos
Una buena caseta para gatos es más bien pequeña, para que el gato pueda calentarla con su propio calor, y se apoya sobre patas o una base para que el suelo no toque la tierra fría y húmeda. El techo desmontable facilita la limpieza y el cambio del lecho.
Para el invierno son ideales los refugios aislados, con paredes térmicas y una cortinilla de plástico contra el viento en la entrada. Como lecho, lo mejor es la paja, que a diferencia de mantas y toallas no absorbe la humedad ni se congela. También se puede añadir una manta autocalentable o una esterilla térmica de bajo consumo con cable impermeable apta para exterior.
A los gatos les gustan los escondites con buena visibilidad y vía de escape, por eso triunfan las casetas con dos entradas, en las que el gato no se siente atrapado. Lo mejor es un lugar tranquilo, elevado y seco, con la entrada de espaldas al viento dominante. Es ideal para gatos que viven fuera, en el jardín, el campo o la granja, y para gatos callejeros.