Memorias USB 3.0/3.1/3.2
Esta categoría reúne las memorias USB con interfaz USB 3.0, 3.1 y 3.2, porque en realidad son tres nombres para una sola familia de estándares, aunque las más nuevas tienen además las variantes más rápidas Gen 2 y Gen 2×2. El USB-IF cambió las denominaciones antiguas en 2019, así que el USB 3.2 Gen 1 de hoy es la misma interfaz que antes se llamaba USB 3.0. Aquí encontrarás memorias con conector USB-A o USB-C, en carcasa de metal y de plástico, y en capacidades desde pequeñas para documentos hasta grandes para vídeo. El número de versión por sí solo no determina la velocidad, porque en una memoria USB la determina sobre todo el chip que lleva dentro.
Memorias USB 3.0/3.1/3.2
Las memorias de esta categoría usan una interfaz de la familia USB 3, que a lo largo de los años ha llevado tres nombres distintos. Aquí encontrarás memorias clásicas con conector USB-A, modelos con USB-C y construcciones giratorias o retráctiles sin tapa. Las capacidades van desde memorias pequeñas para documentos hasta piezas grandes para vídeo y copias de carpetas enteras. Justo aquí, sin embargo, la indicación de versión es más traicionera que en otros accesorios, y por eso compensa saber qué significa.
El USB-IF renombró la serie dos veces, en 2013 y de nuevo en 2019, de modo que surgieron tres nombres para una sola velocidad. El USB 3.0 original pasó primero a USB 3.1 Gen 1 y finalmente a USB 3.2 Gen 1, sin que cambiara nada en los cinco gigabits por segundo. Una memoria con la inscripción USB 3.2 puede ser por tanto exactamente el mismo aparato que hace años se vendía como USB 3.0. Un número más alto en el envase no significa por sí solo una memoria más rápida, lo decide solo el añadido Gen 1, Gen 2 o Gen 2×2.
La diferencia real la marca solo la indicación de generación, y son tres velocidades distintas. Gen 1 alcanza cinco gigabits por segundo, Gen 2 diez y Gen 2×2 veinte, así que entre los extremos hay un factor de cuatro. Gen 2×2 envía sin embargo los datos por dos líneas a la vez, y esas solo las tiene el conector USB-C. Una memoria con el clásico USB-A rectangular nunca llegará por eso a veinte gigabits, ponga lo que ponga el envase.
Sobre la velocidad real decide en una memoria USB más bien el chip de dentro que la interfaz misma. Cinco gigabits por segundo equivalen a 625 megabytes, solo que al descontar la sobrecarga de codificación quedan unos quinientos, y una memoria corriente con Gen 1 lee de todos modos alrededor de doscientos megabytes por segundo y escribe entre sesenta y cien. La escritura suele ser bastante más lenta que la lectura, algo que notas justo cuando copias un archivo grande a la memoria y no desde ella. Por eso compensa buscar en la descripción el dato en megabytes por segundo y no solo el número de versión.
La compatibilidad con versiones anteriores funciona en ambos sentidos, así que la memoria la enchufas también en un puerto USB 2.0 antiguo. Allí baja sin embargo a cuatrocientos ochenta megabits por segundo, o sea aproximadamente una décima parte de lo que puede Gen 1. Decide siempre el más lento de los dos, así que no hay nada que ayude ni a una memoria rápida en un puerto viejo ni a un puerto nuevo con una memoria lenta.