Discos de sierra y coronas perforadoras
El disco de sierra y la corona perforadora se eligen según la máquina, porque lo que no entra en el eje no se usa. En el disco tienen que coincidir el diámetro y el agujero de montaje, casi siempre 20 mm, 30 mm o 22,2 mm en amoladoras. El número de dientes se ajusta al material, de veinte a treinta para madera maciza y sesenta o más para laminado y plástico. En el disco va estampada la velocidad máxima, y no puede quedar por debajo de las revoluciones de la máquina.
Discos de sierra y coronas perforadoras
El disco de sierra y la corona perforadora son piezas de desgaste que se eligen primero según la máquina y no según el material. En ambos mandan el diámetro y la forma de montaje, porque lo que no entra en el eje no se usa. El disco hace un corte recto y la corona saca un agujero redondo, de modo que no se sustituyen entre sí. Los juegos de varios diámetros salen más baratos que las piezas sueltas, siempre que se aprovechen todos.
El diámetro del disco debe entrar en el máximo que la máquina permite, y con él va el agujero de montaje para el eje. En sierras de mano y minisierras el agujero suele ser de 20 mm, en máquinas mayores de 30 mm y en discos para amoladora angular de 22,2 mm. Los anillos de reducción dejan montar un disco de agujero mayor en un eje más fino, al revés no. Un diámetro menor supone menos profundidad de corte, así que un disco de 85 mm pasa un listón pero no una viga.
La limpieza del corte la decide el número de dientes, que se elige según el material. Un disco de veinte a treinta dientes corta rápido y conviene a la madera maciza y a la madera de construcción. Sesenta dientes en adelante avanzan más despacio, a cambio dejan un canto sin astillas arrancadas en laminado, MDF y plástico. Los dientes con plaquitas soldadas de metal duro aguantan muchísimo más que un dentado simple de acero y llevan las siglas TCT.
En el disco va siempre estampada la velocidad máxima, y no puede quedar por debajo de las revoluciones de la máquina. Donde más se topa uno con esto es en las amoladoras angulares, que giran en torno a once mil revoluciones por minuto. Por eso un disco pensado para amoladora indica, por ejemplo, 12500 por minuto y un agujero de 22,2 mm. Un disco corriente de sierra circular no se pone en la amoladora, porque la máquina lo hace girar por encima de su propio límite.
La corona no se sujeta directamente, sino mediante un portacoronas con broca guía, que inicia el agujero y mantiene la corona en el eje. El diámetro de la corona da el tamaño del agujero, y la profundidad de la corona limita el grosor de material que se puede pasar de una vez. Las coronas bimetálicas son para madera, cartón yeso y chapa fina, y para gres y hormigón se recurre a la versión diamantada o de metal duro.