Cascanueces y peladores
El tratamiento de los ingredientes empieza a menudo por retirar la piel o la cáscara. Los cascanueces y los peladores facilitan el trabajo con frutos secos, fruta y verdura, y ayudan a conservar su estructura. Las distintas construcciones de las herramientas se corresponden con exigencias distintas de fuerza y precisión.
Cascanueces y peladores
Cada ingrediente exige un enfoque distinto: mientras que en algunos hay que retirar la cáscara dura, en otros basta con pelarlos suavemente. Los cascanueces y los peladores ayudan a realizar estos pasos con más precisión y sin un daño innecesario a la parte interior.
Para el trabajo con los frutos secos sirven los cascanueces con mecanismo de palanca, que permiten aplicar suficiente presión y, a la vez, mantener el control sobre el rompimiento de la cáscara. Gracias a ello, el grano queda lo menos alterado posible. Los distintos tamaños y formas se corresponden con los diversos tipos de frutos secos.
En cambio, en la fruta y la verdura se aplican los peladores y los rebañadores, que retiran la piel en una capa fina y minimizan la pérdida de pulpa. Las diferencias entre ellos residen en el tipo de hoja, su movilidad y su orientación, lo que influye en el confort durante el trabajo y en la precisión resultante.
Estas herramientas no resuelven, por tanto, solo el propio pelado o cascado, sino también la eficacia y limpieza con la que transcurre todo el proceso.