Púas y portapúas
La púa influye mucho en cómo suena la guitarra y en cómo se toca. Hay púas de distintos grosores, formas y materiales para guitarras acústicas y eléctricas y para bajos, además de prácticos portapúas para tener la púa siempre a mano.
Púas y portapúas
El grosor es el criterio principal para elegir una púa. Las púas finas, de hasta 0,6 mm, son flexibles y van bien para el acompañamiento rítmico con acordes, las medias, de 0,7 a 0,9 mm, son versátiles, y las púas gruesas de más de 1 mm ofrecen un ataque preciso en solos, pasajes rápidos y al tocar el bajo.
La forma y el material también influyen mucho. La clásica forma de gota se adapta a la mayoría de los guitarristas, las púas jazz, más pequeñas y puntiagudas, permiten tocar con rapidez y precisión, y las triangulares se sujetan con facilidad. El celuloide suena cálido, el nailon es resistente y flexible, el delrin o el tortex no resbalan ni con los dedos sudados, y las púas de metal o piedra aportan un sonido más incisivo.
Las púas se pierden con facilidad, por eso conviene tenerlas siempre a mano. Los portapúas se pegan al cuerpo de la guitarra o se sujetan al pie de micrófono o al clavijero, y también resultan prácticos los llaveros y las cajitas metálicas, en las que las púas no se rayan.
Para empezar, lo ideal es un juego de púas de varios grosores, para que cada guitarrista elija la que mejor le vaya.