Coladores de cocina
Al cocinar y al hornear llega a menudo el momento en que es preciso separar el líquido de las partes sólidas. Los coladores y los tamices facilitan el escurrido, el aclarado y el colado fino. Se diferencian por el tamaño, la densidad del tamiz y la forma según el uso concreto.
Coladores de cocina
La separación de los líquidos respecto a los ingredientes se cuenta entre las tareas básicas de cocina, que influyen en el posterior tratamiento y en la consistencia resultante del plato. Los coladores y los tamices permiten trabajar con distintos tipos de alimentos, desde pasta y verduras hasta salsas o caldos delicados.
La diferencia entre las distintas herramientas reside sobre todo en la densidad del tamiz y en la construcción general. Los coladores clásicos con orificios más grandes son idóneos para el escurrido rápido de volúmenes mayores, mientras que los tamices finos retienen incluso partículas pequeñas y se utilizan, por ejemplo, al colar caldos o tamizar harina.
Un papel lo desempeñan también la forma y el tamaño. Los tamices manuales más pequeños permiten un trabajo preciso sobre el recipiente; los coladores más grandes son útiles al preparar una mayor cantidad de ingredientes. Son importantes también los asideros estables o los ganchos, que facilitan la manipulación al trabajar con contenido caliente.
Los coladores y los tamices no representan, por tanto, solo unos utensilios sencillos, sino herramientas que ayudan a controlar la estructura y la limpieza del plato resultante.