Campanas extractoras
En esta categoría hay campanas extractoras desde las de bajo mueble de cincuenta y dos centímetros de ancho hasta las de pared y de chimenea de noventa, con un caudal de doscientos cincuenta a ochocientos metros cúbicos por hora. Primero se decide entre la salida al exterior y la recirculación, porque solo la salida saca de la cocina también la humedad. El ancho debe ser al menos como la placa, si no el vapor se escapa por los lados. Y el caudal calcúlalo a partir del volumen de la cocina por diez, y en recirculación cuenta más o menos el doble.
Campanas extractoras
En esta categoría hay campanas extractoras desde las de bajo mueble y las integrables hasta las de pared, inclinadas y de chimenea, en anchos de cincuenta y dos, sesenta y noventa centímetros. El caudal va de doscientos cincuenta a ochocientos metros cúbicos por hora y las clases energéticas de A+ a A+++. La mayoría lleva iluminación LED y mando de botones o táctil, y una parte funciona tanto con salida como con recirculación. La altura sobre la placa la prescribe el fabricante y con gas suele ser mayor que con eléctrica, así que en eso guíate siempre por el manual.
Lo primero es la salida al exterior frente a la recirculación. Una campana con salida sopla el aire por un conducto hacia fuera, así que de la cocina se van el olor, la grasa y la humedad. La de recirculación lo pasa por el filtro de grasa y el de carbón y lo devuelve a la habitación, así que quita el olor pero deja el vapor de agua en la cocina. Por eso la salida se elige donde hay por dónde perforar, y la recirculación donde no se puede, por ejemplo en un piso en medio del edificio.
Lo segundo es el ancho según la placa. La campana debe ser al menos tan ancha como la placa que hay debajo, porque lo que sobresale de su borde se escapa por los lados. A una placa de sesenta centímetros le corresponden pues sesenta y a una de noventa noventa, y más ancha nunca estorba. Los modelos de bajo mueble salen algo más estrechos, cincuenta y dos o cincuenta y nueve coma cinco centímetros, porque se esconden en el mueble.
Lo tercero es el caudal en metros cúbicos por hora. Calcula el volumen de la cocina, es decir largo por ancho por alto, y multiplícalo por diez, con lo que obtienes el mínimo. Con planta abierta o fritura frecuente cuenta doce, así que de veinticinco metros cúbicos salen doscientos cincuenta a trescientos metros cúbicos por hora. En recirculación se multiplica más o menos por veinte, porque el aire da vueltas, y por eso allí necesitas un aparato bastante más potente.
Lo último es el filtro de grasa frente al de carbón. El filtro de grasa metálico recoge la grasa, se saca y se lava, así que aguanta toda la vida del aparato. El filtro de carbón en cambio fija el olor, se consume y al cabo del tiempo se tira, y lo necesitas solo cuando vas en recirculación.