Bombas y dispensadores para garrafas de agua
Bombas y dispensadores para garrafas de agua
La categoría reúne dos grupos que resuelven lo mismo de dos maneras opuestas. Las bombas eléctricas se colocan en la boca de la garrafa, llevan batería de mil doscientos o mil ochocientos miliamperios hora, se cargan por USB y miden unos quince por trece centímetros. A su lado están los dispensadores por gravedad para la nevera de tres y medio, seis y medio o diez litros, con grifo en el borde inferior. Entre las bombas las hay de plástico y una de acero inoxidable, y dos traen un soporte para el vaso en el conjunto.
Antes de comprar una bomba conviene saber que la garrafa llamada de veinte litros contiene dieciocho coma nueve litros. La cifra no es casual, porque la botella estándar para dispensador tiene cinco galones americanos y un galón son tres coma ocho litros. En la oferta se ve directamente, porque en una bomba figura el rango de tres coma ocho a dieciocho coma nueve litros, es decir exactamente de uno a cinco galones. Otra se describe como bomba para la botella universal de veinte litros, y es la misma garrafa, solo redondeada hacia arriba.
Lo segundo tiene que ver con de qué está hecho el tubito que llega al agua, porque los materiales en contacto con el agua potable tienen su propia norma. El marco lo da el reglamento europeo 1935/2004 sobre materiales destinados a entrar en contacto con alimentos, y los plásticos los precisa el reglamento 10/2011. Este último fija límites de migración y exige una declaración escrita de conformidad, que el fabricante pasa a lo largo de la cadena de suministro. Por eso una bomba de agua potable y una bomba de gasóleo no se intercambian nunca, ni después de enjuagarlas.
Lo tercero es una expresión que se repite en las descripciones, porque la denominación dispensador de agua fría no significa enfriamiento. Cinco artículos de la oferta llevan ese giro, pero ninguno indica un elemento de frío ni un consumo para enfriar. El agua sale por tanto tal como está en la garrafa, y si tiene que estar fría, en frío tiene que estar la garrafa. Con el dispensador por gravedad pasa lo mismo, solo que en él se cuenta desde el principio con que entra entero en la nevera.
La elección entre los dos grupos se puede reducir a una frase, porque el grifo no hay que cargarlo y la bomba no hay que llenarla. En el dispensador de tres y medio a diez litros el agua la echas primero a mano, a cambio luego funciona sin corriente y se vacía del todo. La bomba, en cambio, levanta el agua de una garrafa que tú solo no cargas, pero de vez en cuando hay que enchufarla al USB.